Internet facilita la democratización de la comunicación. La Red nos permite conocer cualquier cosa, desde la última investigación científica sobre las protuberancias de hielo que sobresalen de los cráteres del satélite Calisto (una de las lunas de Júpiter) hasta el envidiable, original e intensivo programa de fiestas de Brañella (La Güeria Carrocera, SMRA). Hemos pasado la fiebre de las webs más o menos colectivas para dar paso a la exaltación de lo personal. Cualquiera puede colgar su propio blog para contar a los cuatro vientos lo que le ocurrió a lo largo de la jornada, lo que le hubiera gustado que ocurriera o lo que jamás imaginó que pudiera llegar a ocurrir. Aunque también son un espacio ideal para reflexionar, sugerir, opinar, ensayar o criticar con total libertad e independencia.
Hace tiempo descubrí algunos que visito de vez en cuando. Uno de ellos es "memories d'un ferreteru", escrito en una lengua que no existe. Es una personal e intransferible crónica de las pequeñas cosas que ocurren a diario y cuya importancia es mayor de la que aparenta. Su columna vertebral es la monótona jornada laboral, presta especial atención por la actualidad asturiana y lo somete todo a la visión del particular microscopio de su autor. El otro es "animal_hadas", diario de la vida (y obra) de un joven universitario, proto-urbano y acérrimo seguidor de Aute. Sus anécdotas diarias son la excusa perfecta para más de una profunda (o superficial, depende el caso) reflexión casi siempre bien aderezada.
Los blogs son una interesante vía de escape, un nuevo instrumento para combatir el aislamiento de nuestra sociedad. Lo que antes sólo podía aspirar a ocupar espacio en un folio para acabar en el fondo de la papelera o víctima de un incendio controlado en el cenicero ahora se puede leer en todo el planeta.
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